La flor roja con el tallo verde

Gracias a Alberto Holguín, del #IEDA, llego a este cuento…

Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.
Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo:
– Hoy vamos a hacer un dibujo.
– Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes.
Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.
Pero la maestra dijo: – Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados.
– Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores.
– ¡Qué bueno! – pensó el niño, – me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo:
– Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo:
– Hoy vamos a hacer algo con barro.
– ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.
Pero la maestra dijo:
– Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados.
– Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar un plato.
– ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.

Pero la maestra dijo:
-Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato.
-Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.

Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo:
– Hoy vamos a hacer un dibujo.
– Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo:

– ¿No quieres empezar tu dibujo?
– Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer?
– No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra.
– ¿Y cómo lo hago? – preguntó.
– Como tú quieras contestó.
– ¿Y de cualquier color?
– De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo?
-Yo no sé- dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.»

Helen Buckley

25 comentarios en “La flor roja con el tallo verde”

  1. hola,
    hace ya un buen tiempo habia escuchado esa histor; en lo particular es algo triste saber que la realidad es igual a lo que pasa en tu historia, hasta cuando seremos libres de hechar a volar nuestra imaginacion y llevar a cabo las ideas inovadoras, lamentablemente la sociedad nos pone miles barreras y si haces algo diferente esta mal porque ello quieren que hagas lo que quieren ver y no lo que verdaderamente eres; asi mismo pasa en las familas y que decepcion que desde pequeños a nuestros niños no les demos la liberta de ser quienes verdaderamente son

  2. Gracias por compartir este cuento, me parece muy ilustrativo de lo que está pasando desgraciadamente todavía en muchísimas escuelas… por suerte, hay muchos docentes, entre los que tengo el orgullo de incluirme, que luchamos día a día para que la creatividad sea nuestra bandera en las aulas.
    Un abrazo !!
    Carmen

  3. Me ha gustado muchos, me ha recordado a mis tiempos de cole, cuando hacia ceniceros con forma de jarra y mi profe me decía no no eso es una jarra …. hay que ver como cambia «a mejor» todo, hoy soy yo la profe y hacemos hasta jarras con forma de ….. la imaginación es lo mejor para los niños y los no tan niños.

  4. Y es que la verdadera innovación debería empezar en las escuelas de magisterio porque sino vamos a tender a reproducir eternamente en lugar de fomentar la creatividad y el potencial individual de las personas.

  5. Me suelo acordar de un libro que me tocó leer a comienzos de la licenciatura,La vida en las aulas de Jackson (aparece en Google Books, pero no puedo enlazar), en el que señalaba que de lo primero que se aprende en la escuela es a esperar.

  6. ¡Hola!

    ¡Me ha gustado mucho! Y te lo cojo prestado para mi alumnado, que lo necesito urgentemente. Lo necesitamos, para que dejen de dibujar lo que hasta ahora y vuelvan a otra línea (¡qué cruz de críos, jejejeje!)…

    Estoy convencido de que la escuela tiene dos funciones. Una aprender. Esa está clara. Otra ayudar a desaprender. Esa está menos clara pero es muy necesaria para que la primera ocurra. Y pueden entrar en conflicto.

    El cuento tiene una parte suave. El niño ha cambiado de escuela. Sin embargo, lo habitual es que el cuento sea más… más intenso. Basta con que cambie de clase dentro de su mismo centro.

    Se necesita profesorado innovador para ayudar a desaprender. Pero también se necesita profesorado mensajero para hacer circular los descubrimientos y convencer, para sumar. Lo que pasa es que estoy de acuerdo con lo que decías en Palma del Río en marzo… Los dos roles en la misma persona es complejo…

    Pero, por otro lado, como hay cada vez más profesorado innovador (menos del que quisiéramos, pero en aumento), el conflicto con lo conservador está servido. Si la formación del profesorado, alimentada por la innovación no se acelera.

    No sé…

  7. Muy bueno.

    Un cuento con el traje de un chiste porque no podemos pretender que se recojan frutas de todas la variedades si sólo se siembran patatas por doquier, ¿verdad Jhonny?…

    … y me gusta que haya herederos de Mikhail Bakunin; eso quiere decir que todavía hay esperanzas y ganas de cambiarlo.

  8. Con la formacion de nuestros docentes es lógico que ocurran estas cosas. Con los medios de que disponen también. Las ratios no contribuyen a mucho.

    La escuela es el reflejo de la sociedad. Y eso es lo que hemos creado entre todos.

  9. Mas grave aun es la castración de la facultad que innatamente tiene los niños de atender y aprender de múltiples fuentes de estímulos, en el colegio aprenden a ser mono atencionales y se le llama desconcentraación a la habilidad de estar atento a mas de un foco de atención.
    Recuerdo a mis hijos cuando eran pequeños estar jugando con sus legos, con la televisión prendida, conversando entre ellos y aún así eran capaces de estar atentos a las conversaciones que manteníamos con mi esposa y que mas de una vez nos sorprendieron dándonos su extraordinaria y creativa opinión al respecto. El colegio muchas veces uniforma y termina con esta maravillosa habilidad.

  10. Qué penita… Me ha recordado de otro un poco más constructivo, no recuerdo dónde lo ví, pero era un chico que buscaba a su maestra para invitarla el día de su boda… En fin, que este mundo esta lleno de buenas voluntades e imaginaciones justitas…

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