¿Le hemos exigido demasiado a los materiales educativos multimedia?

Durante los últimos años estamos presenciando una creciente llegada de medios tecnológicos a las aulas (que pesados con esta frase, ¿verdad?); unos, proporcionados por las instituciones educativas y otros los traen puestos los chavales.

Sea cual sea el modelo tecnológico-educativo elegido, es indiscutible la carencia de materiales educativos digitales adaptados a esta nueva realidad; así que todo el personal se ha puesto las pilas: por un lado, las administraciones educativas han propiciado de manera bienintencionada, pero equivocada, la producción de materiales por parte del profesorado. Y por el otro, las editoriales también están intentando coger posiciones dentro de este incipiente mercado.

La administración educativa se está dando cuenta que el profesorado, tras decenios abriendo el libro de texto por la página 48, no está preparado (ni tiene que estarlo) para producir sus propios materiales multimedia de calidad. Las empresas también resuelven que la población no está por pagar contenidos educativos de tipo virtual. Así que la tendencia está comenzando a ser la compra, por parte de las administraciones educativas, de materiales digitales a las empresas del sector (de forma directa o indirecta a través de los tan mencionados repositorios globales que siguen sin llegar). Reconozco que mi postura ha evolucionado últimamente en torno a esta cuestión hacia planteamientos mucho más positivos que explicaré en otra ocasión.

Sin embargo, nunca he visto poner en tela de juicio toda la literatura ilustrada que desde muchas universidades españolas hemos citado en tantas ocasiones sobre estas cuestiones; no mencionaré de manera explícita, pero ya sabéis:

El uso de las TIC en clase se debe realizar a través de materiales multimedia:

  • que sean motivantes
  • que propicien el aprendizaje autónomo
  • que se adapten a diferentes realidades
  • que atiendan a la diversidad del aula
  • que nos laven los platos
  • que nos masajeen los dedos meñiques de los pies con cariño

El uso de las TIC en clase debe llevar implícito:

  • nuevas distribuciones espaciales
  • replanteamiento de los roles de profesor
  • reformulación del rol de alumno
  • nuevo modelo de centro educativo
  • apartamento en Torrevieja
  • segundo finalista de OT
  • ¿quién inventó el palabro paradigma?

1.- Es posible que todo esto haya perjudicado bastante por el grado de exigencia que ha presupuesto, pero también comprendo que son análisis inevitables.

2.- Otra loza que le ha caído a las TIC es la responsabilidad de traer el cambio a las aulas. Mucha gente que ha pensado que hacía falta cambiar las cosas en las aulas ha concluido que las TIC traerían ese cambio… sin más!

3.- Pero lo que no soporto es cuando aparece lo del «uso adecuado de las TIC«; ¿acaso alguien se plantea el uso adecuado de una enciclopedia, tiza o pizarra?… bueno! vale! admito pulpo como animal de compañía!, probablemente porque nos planteamos este tipo de cosas cuando son desconocidas. Os recuerdo que hace poco más de cinco años, pensábamos que el uso del móvil en la vía pública no era «adecuado«, era cursi e inútil. Hoy, nos reímos del que por la calle va hablando sólo con su bluetooth, a pesar de que muy pronto llevaremos implantes auditivos que a su vez detecten nuestra voz mediante las vibraciones de nuestra garganta.

Volvamos a los materiales educativos multimedia y al nivel de exigencia que les hemos impuesto. La tendencia, dicho todo lo anterior, ha sido la implícita aceptación de un modelo de material que suplante no sólo el libro de texto tradicional, sino que sea capaz de modificar sustancialmente las prácticas de aula; y claro, esto genera frustración. A lo mejor hubiera resultado mucho más eficaz buscar fórmulas de transición; al 10% del profesorado innovador le hubiera sido innecesario y para el 10% tecnófobo (que suele ser «fobo» a casi todo) inútil, pero para el 80% restante hubiera estado bien.

No sé, ¿un libro de texto que «incruste» actividades TIC? Muchas ideas se me vienen:

  • Visita nuestro portal y visualiza la animación número 23. A continuación, anota en esta ficha los resultados obtenidos
  • En grupo de tres distribuiros las siguientes funciones, …, visitas estas dos páginas y elaborad un pequeño informe que … mediante esta herramienta …
  • Tu profe te presentará en su ¿PDI? una pequeña presentación … en el siguiente esquema completa los dos puntos más relevantes de su explicación…
  • Visita nuestra web, visualiza el microvídeo … y compara la actitud del protagonista con los principales puntos que hoy has visto en clase …
  • etc, etc, etc

¿A que si te encuentras dentro del 80% anteriormente citado agradecerías un modelo como este? Al menos, el 80% de mis compis lo reclaman a voces 😉

8 comentarios en «¿Le hemos exigido demasiado a los materiales educativos multimedia?»

  1. Material Educativo para Adultos en http://www.karpicius.com.ar
    «…Luego de leer el post de Anibal de la Torre «¿Le hemos exigido demasiado a los materiales educativos multimedia?», se me ocurrió compartir con ustedes , como estoy terminando de armar los materiales que conformarán las ayudas y los apuntes del curso «Informática en la Tercera edad»…»

    Responder
  2. Aníbal…..qué buen artículo….comparto desde aquí tu opinión….sigo tu blog hace un tiempo y es muy enriquecedor el espacio.
    Ojála que sea como decís que el profesorado lo está reclamando, pero veo poco movimiento al respecto.
    Un saludo…

    Responder
  3. Me consta que hay editoriales que están empezando a hacerlo. De hecho, he tenido que hacer cosillas para amigos que están liados con lo de los libros. Lo que pasa es que las editoriales también van muy lentas, para empezar, tienen que tener un alojamiento web donde ofrezcan los recursos, y en el caso que yo conozco no es así. No se trata de meter en los temas dos páginas marginales para cumplir con «lo de las TICs». Pero estoy segura que éste será el camino. Como tú dices, Aníbal, es lo que está reclamando gran parte del profesorado. Muy acertado, como siempre.

    Responder
  4. Hola, Anibal! En primer lugar, felicidades por todo tu trabajo. Desde hace mucho tiempo sigo este blog, pero hasta hoy no me había animado a tomar parte. Soy blogprofesora en el País Vasco, utilizo un blog colectivo con mis alumnos/as de 2º de bachillerato para la asignatura de Euskera (Lengua Vasca). Éste está siendo nuestro segundo año, y la verdad es que la valoración no puede ser más positiva. De una asignatura completamente «muerta» (con motivación cero por parte de la gran mayoría de los alumnos/as y, por extensión, de la profesora) hemos pasado a algo que ya ni siquiera se puede definir como clases. Nuestra labor ya no se reduce a las 3 horas «obligatorias» de la asignatura, estamos a vueltas con nuestras «tareas» (escribimos artículos a diario, realizamos nuestros propios materiales multimedia -ejercicios interactivos de todo tipo- para que los alumnos/as de otros cursos puedan utilizarlos, ahora estamos traduciendo al euskera distintas entradas de la wikipedia. Y lo que es más importante, estamos el día entero en contacto, a través de los comentarios, correos e ideas que vamos compartiendo). En fin, todo eso que vosotros conocéis tan bien.

    Así es que, cuando he leído tu artículo, me he sentido completamente identificada. En mi caso, desde el primer momento dejé de lado el libro de texto y he tenido la gran suerte de que en mi centro no sólo no han puesto en tela de juicio mis métodos, sino que además me han apoyado en todo momento. No obstante, no dejo de preguntarme cada día si estoy haciendo las cosas adecuadamente. El tan traído y llevado uso adecuado de las TIC que comentas, por ejemplo. Es verdad que los profesores no estamos preparados para hacer frente y responder “adecuadamente” a todas esas exigencias, en definitiva, a todas esas expectativas tan altas como irreales que se han puesto como objetivo a la hora de implantar las TIC en el aula y que con tanto atino comentas.. Estoy completamente de acuerdo contigo que con esa fase de transición todo habría sido mucho más fácil y menos traumático para muchos profesores.

    De todas maneras, yo creo que es ahora (con retraso, tarde) cuando tanto la Administración como las editoriales se están dando cuenta de lo que va a ser el futuro (que ya es presente para algunos). No hay más que ver algunos materiales de última hornada (me vienen a la memoria los últimos creados por la Federación de Ikastolas, en los cuales se utiliza, a modo de soporte, un material multimedia realmente notable para ser usado con niños de corta edad). Y me imagino que todo seguirá en esta línea.

    Yo creo que la reacción ha sido tardía, que los que realmente tienen los medios deberían haber previsto de antemano lo que se nos avecinaba y no haber dejado cargar la pesada losa de integración de las TIC a espaldas de unos cuantos “audaces imaginativos” que siempre van a tientas. Deberían haber iniciado mucho antes esa fase transitoria entre los libros de texto y actividades TIC. De todas maneras, soy positiva al respecto y creo que más vale tarde que nunca. También creo que ya no hay vuelta atrás.

    Por último, me gustaría agradecer a personas como tú y como Paco (le mando un saludo desde aquí) por aportar tanto a las personas que nos dedicamos a la educación y además nos encanta.

    Responder
  5. Creo que sin duda es es la vía: combinar libro de texto con TIC pero las editoriales lo máximo que ofrecen es un CD que acompañe al libro de turno

    Responder
  6. Aníbal, ¡qué reflexión más acertada! Pedimos en exceso a las TIC. Las TIC tienen su significado en un mundo cada vez más tecnológico. Son hijas de ese mundo y la Escuela, como siempre, rezagada empieza a decir: ¡caramba! ¿ya ahora qué hacemos con tanta «cacharrería»? Y esa es la clave. Toda la inmensa «cacharrería», en la que Internet -pero no sólo- tiene un gran peso permite hacer aquello que siempre quisimos hacer pero no pudimos, no supimos o no quisimos. La cacharrería permite adecuar los aprendizajes a los intereses de los alumnos, permite acercar realidades, contextos, informaciones, ciencia… en múltiples formatos, idiomas, lenguajes; la cacharrería permite ritmos de aprendizaje diferentes; la cacharrería permite nuevos roles de profesores y alumnos, más investigadores, más colaborativos, más sociales; la cacharrería permite múltiples puntos de vista, interactividad, discusiones que se prolongan fuera del aula, trabajos que se comparten más allá del aula… podría seguir y seguir. Y esto, ¿qué supone?
    Que los libros de texto no tienen en monopolio de la ciencia (cualquier artículo publicado de Science o Nature puede leerse al momento)
    Que los profesores tampoco tenemos el monopolio de la verdad.
    Que Google no tiene el monopolio del saber (habrá que enseñar que Internet es más que Google)
    Que las clases son más que monólogos
    Que no podemos dar las mismas viejas respuestas a nuevaos retos de un mundo que cambia a gran velocidad.

    Responder

Responder a Carmen Cancelar respuesta