Libertades 2.0 de expresión

La confluencia de derechos fundamentales como son la libertad de expresión, el derecho a la intimidad y la libertad de prensa siempre ha causado fuertes dolores de cabeza a jueces, además de provocar debates sociales de interés.

Con el paso del tiempo, este tipo de conflictos, más allá de aclararse por el establecimiento de nuevos principios éticos o preceptos legales, se complica bastante con la aparición de nuevos medios de comunicación tecnológicos y de otras costumbres sociales cuya velocidad de evolución las hace escaparse a cualquier intención de regularización legal o racional. Algunos ejemplos de ello:

Falsa intimidad de las redes sociales

Ha costado bastante tiempo llegar a comprender que en las páginas web deben confluir, también, derechos como al de expresarse con el de intimidad. Las personas que se sienten vulneradas en su persona por actuaciones de terceros en la Red, ya acuden a las fuerzas de seguridad para denunciar, a pesar de que los departamentos telemáticos de las mismas no dan abasto buscando trazas de IPs, cada vez más difíciles de registrar.

Sin embargo, las nuevas redes sociales, han creado unos procedimientos de registro que lo único que consiguen es desviar y eludir la responsabilidad de control de los contenidos que soportan. Servicios como Youtube han tenido que desarrollar mecanismos complejos de control, apoyados en la acción de los usuarios en muchos casos, para evitar que contenidos no adecuados vean la luz por miles a diario. Algunas redes sociales obligan a sus usuarios a registrarse para acceder, necesitándose invitaciones en muchos casos, lo que les da un falso halo de «cerradas» o «privadas».

Por esto, muchos jóvenes fundamentalmente, se escudan en esa especie de carácter privado para publicar lo que les venga en gana; por supuesto, en esos entornos es algo más difícil detectar prácticas no adecuadas por lo que deberíamos estar atentos de alguna manera a lo que se cuece en ellas.

En algunos casos se están denunciando prácticas que en redes como Tuenti se están llevando a cabo: colgar grabaciones de vídeo de profesores impartiendo clases o subida de fotografías pasadas bestialmente por Photoshop. Una práctica que está pasando más desapercibida y que tiene mayor importancia, si cabe, es la suplantación de identidades. Alguien se registra en una de esas redes usando el nombre y fotografía de otra persona, haciéndose pasar por ella usando conductas que la pueden llegar a poner en graves aprietos sociales y hasta legales.

Libertad de expresión en redes

Como la otra cara de la moneda se nos muestra una especie de paradoja; opiniones vertidas en Internet en general, o en redes sociales en particular son tratadas con mayor dureza y control de lo que se haría en otro tipo de medios, quizás por el impacto que puedan llegar a tener.

Un profesor de la Thomasboro Elementary School, en Carolina del Norte ha sido suspendido por verter en Facebook algo así como «Estoy enseñando en la escuela más
marginal de Charlotte». Independientemente de lo que puede aportar este caso acerca de la libertad de expresarnos y criticar, el debate está servido en este caso, sobre todo por el carácter pseudoprivado que Facebook tiene; es cierto que las redes que se establecen en sitios como Facebook son cerradas y sólo tienen acceso a sus contenidos los miembros que pertenecen a ellas, pero no es menos cierto que el habitual uso que se hace es el de permitir el acceso a los que lo demanden y admitir como contacto o amigo a todo lo que se mueve en torno a nosotros.

Autointimidad

La maquinaria social se ha puesto en marcha, tarde, para intentar preservar la imagen de los menores en la Red, cuando quizás eso ya no tenga demasiado sentido. Sin embargo, ni nos hemos planteado que en muchos casos son los propios menores los que ya tienen un concepto muy distinto sobre la intimidad o el pudor.
En un reciente estudio, «Sex and Tech» (sexo y tecnología), se ha detectado un importante aumento de las personas (menores incluidos) que usan la tecnología (móvil e Internet) para hacer circular fotografías propias con contenido sexual o con escasez de ropa. Si en épocas de altas temperaturas las costumbres sociales nos acercan más a nuestros orígenes animales, haciéndonos despojar de inútiles prendas de vestir, y la tecnología ha entrado a tope en nuestras vidas, parece lógico que se haga notar el descenso de la materia textil en las fotografías y vídeos que circulan por las redes.

4 comentarios en «Libertades 2.0 de expresión»

  1. En el fondo, creo que (una vez más) se trata de un tema de educación, en este caso educación en intimidad.

    Evidentemente, no estar presente en las redes sociales no evitará que cuelguen un vídeo nuestro, o que nos etiqueten en una foto de peor o mejor gusto. Si participamos en ellas al menos tenemos algunas opciones de control.

    Ahora cada uno es libre de utilizar las Redes Sociales para lo que mejor guste.

    [Desde aquí pido disculpas a todos los que no les he devuelto el bolazo de nieve en Facebook 😉 … es decir, a todos los que me la han enviado.]

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  2. Es cierto que nuestros estudiantes tienen un concepto distinto del pudor y la intimidad que nosotros (quienes también usamos las redes sociales). Sin embargo en nuestro caso parece que somos más remisos a divulgar «información sensible». La mayoría de nuestros estudiantes dicen la verdad sobre sus gustos, lugares de diversión, suben fotos con posibilidad de ser manipuladas…

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  3. Además, Carlos, pienso que ha sido la forma más inteligente y efectiva de llevar spam a nuestras cuentas de correo de forma completamente consentida.

    Un poco borregos sí que estamos siendo en esto: aparecen nuevos servicios y redes y nace una espontánea necesidad de estar en ellas por si nos perdemos algo o llegamos demasiado tarde, por muy geek o friki que sea el invento.

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  4. Con las redes sociales me pasa como con la romería del Rocío: me parecen un tema apasionante a pesar de que no me motive en absoluto participar en ellas.

    Hay cosas que me asquean en ellas: la intimidad falsamente salvaguardada, la censura impuesta por la empresa que cobija a los usuarios… es como un Gran Hermano cuya única motivación es hacer dinero. ¿En serio es así divertido relacionarse?

    Y por otra parte me fascina el éxito que atesoran. Sí, así es divertido relacionarse, lo piensa la inmensa mayoría, les encanta estar ahí mandándose abrazos y bolas de nieve. Flipante.

    Y creo que ocurrirán cosas malas antes de que nos acostumbremos a ellas. El tema de la falsa privacidad, el fácil acceso a tanta información aparentemente confidencial. Al final escarmentaremos, pero será a base de llevarnos algún que otro palo…

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